La reconstrucción de las trompas de Falopio se recomienda en los casos en que estas han sido afectadas por infecciones previas, adherencias por cirugías, o incluso por endometriosis, así como cuando se ha realizado una esterilización mediante ligadura tubárica y la mujer desea volver a concebir.
Se extirpa el tejido patológico y dañado, se conserva el tejido sano y, en algunos casos, se realiza sutura y anastomosis, es decir, la reconexión de los extremos sanos de la trompa.
El método laparoscópico es superior a la cirugía abierta y a la microcirugía, ya que produce menos adherencias y menor reacción tisular, mientras que la paciente puede recibir el alta el mismo día de la intervención. Es una cirugía técnicamente exigente, con tasas de éxito y embarazo que pueden alcanzar el 80–85 % en casos de salpingoplastia tras una esterilización previa con clips. Las tasas son menores en casos de inflamación tubárica.