¿Qué son los pólipos?
Los pólipos, junto con los miomas, son de las afecciones ginecológicas más frecuentes. Son formaciones benignas que se encuentran en el revestimiento interno del útero (pólipos endometriales) o en el cuello uterino (pólipos cervicales).
Los pólipos dependen de las hormonas, ya que su desarrollo parece estar relacionado con el efecto de los estrógenos sobre el endometrio. Generalmente aparecen en aproximadamente el 10% de las mujeres entre los 40 y 50 años.
Histológicamente, los pólipos endometriales se clasifican en:
• Pólipos adenomatósicos: los más comunes. Formados por tejido fibroso y glándulas endometriales. La metaplasia escamosa es frecuente y un adenocarcinoma se desarrolla solo en casos muy raros.
• Pólipos placentarios: poco comunes, debidos a restos placentarios tras un parto o un aborto. Contienen restos coriónicos y tejido fibroso.
Morfológicamente pueden tener una base ancha o un pedículo (pólipos pediculados). Los pediculados son más comunes. Su tamaño varía desde milímetros hasta varios centímetros y reciben irrigación por pequeños vasos sanguíneos.
En raras ocasiones pueden contener células malignas, especialmente en mujeres mayores de 40 años. Aproximadamente el 75% son benignos, mientras que el resto incluye lesiones precancerosas como la hiperplasia simple, hiperplasia compleja y la hiperplasia con atipia. El riesgo de cáncer en un pólipo es de hasta un 3%, aumentando después de la menopausia.
¿Qué síntomas presentan los pólipos uterinos?
Los pólipos rara vez provocan síntomas y suelen diagnosticarse de forma incidental durante un control ginecológico rutinario. Cuando producen síntomas, pueden incluir:
• Alteraciones menstruales: desde un leve manchado hasta sangrado menstrual abundante (menorragia) y menstruación prolongada
• Sangrado uterino anormal: sangrado entre periodos (metrorragia), sangrado intermenstrual y sangrado posmenopáusico
• Sangrado después de las relaciones sexuales
• En casos raros, dolor durante los primeros días de la menstruación o dolor cuando los pólipos pediculados son grandes y protruyen en la vagina
• Infertilidad: dificultad para la implantación del embrión si existe un pólipo endometrial grande
• Abortos recurrentes: un estudio de Valli et al. mostró una frecuencia mayor de pólipos (32%) en mujeres con abortos de repetición frente al 9% de mujeres sanas
Factores de riesgo para pólipos endometriales
Un IMC elevado (obesidad), hipertensión, terapia hormonal sustitutiva y medicamentos como Tamoxifeno aumentan el riesgo. Dado que los pólipos dependen de los estrógenos, estas condiciones modifican los niveles hormonales. Son más comunes en mujeres con antecedentes de pólipos cervicales y se diagnostican en el 25% de mujeres con sangrado uterino anormal.
Diagnóstico del pólipo endometrial
No siempre es fácil diagnosticar un pólipo, excepto cuando protruye a través del cuello uterino. Las técnicas diagnósticas incluyen:
• Ecografía transvaginal (TVS): los pólipos aparecen como áreas focales de irregularidad endometrial. Ideal tras la menstruación. La sonohisterografía (SIS) y la ecografía 3D pueden mejorar la precisión, aunque ninguna técnica es 100% fiable.
• Histerosalpingografía: no es la técnica de elección para pólipos, se usa más en estudios de infertilidad.
• Histeroscopía: es el método de elección. Permite visualizar la cavidad uterina al completo, tomar biopsias y extirpar el pólipo en el mismo acto.
Extirpación de pólipos endometriales
El tratamiento es siempre quirúrgico. La histeroscopía es el método moderno y preciso que permite extraer el pólipo sin dañar el endometrio. El legrado convencional es ciego y no consigue eliminar completamente los pólipos en un tercio de los casos.
Si se encuentra un pólipo durante la histeroscopía, se extirpa y se realiza un legrado diagnóstico. El tejido se envía a estudio histológico para descartar malignidad o hiperplasia. Su extirpación previene el cáncer de endometrio, mejora la fertilidad y corrige alteraciones menstruales. El riesgo de malignidad es bajo (0,5–4,8%).
Cualquier mujer con síntomas como sangrado intermenstrual o sangrado tras el coito debe evaluarse de inmediato, ya que siempre debe descartarse cáncer endometrial o cervical.
