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HISTERECTOMÍA

Las condiciones: Enfermedades del útero, incluido el cáncer, los fibromas, la endometriosis y el prolapso.

Existen varias afecciones que afectan al útero. El útero es un órgano muscular hueco que sostiene y nutre el óvulo fecundado. Tradicionalmente, muchas enfermedades del útero se tratan mediante histerectomía, es decir, la extirpación quirúrgica del útero.

La histerectomía puede ser un tratamiento que salva vidas en casos graves, como el cáncer o el sangrado incontrolado. Sin embargo, en la mayoría de los casos la histerectomía es un procedimiento eficaz, ya que alivia a la paciente de dolor crónico, sangrados y otros problemas que causan disfunción. Estos problemas pueden ser provocados por fibromas (masas musculares no cancerosas), endometriosis (crecimiento de tejido uterino no canceroso) o prolapso (deslizamiento del útero).

Tratamiento: Histerectomía

La histerectomía puede realizarse a veces por vía vaginal. Sin embargo, cuando el útero está agrandado debido a fibromas o a un tumor, es preferible un abordaje quirúrgico abdominal. Esta operación requiere una incisión de 6 a 12 centímetros. En muchos casos los cirujanos también extirpan los ovarios, ya que se ha demostrado que su extracción puede ayudar en el proceso terapéutico. Aunque la histerectomía es relativamente segura, puede no ser adecuada o necesaria para todas las pacientes. Existen tratamientos alternativos que permiten preservar el útero y los ovarios. Consulte siempre con su médico las opciones terapéuticas y los pros y contras de cada una.

Histerectomía da Vinci: Un método quirúrgico mínimamente invasivo

Si su médico recomienda una histerectomía, quizá debería conocer un nuevo y mínimamente invasivo procedimiento quirúrgico llamado histerectomía da Vinci.

Este procedimiento se realiza mediante un sistema quirúrgico robótico diseñado para ayudar al cirujano a llevar a cabo una operación más precisa y menos invasiva. Para la mayoría de las mujeres, la histerectomía da Vinci ofrece numerosos beneficios potenciales en comparación con los procedimientos tradicionales, entre ellos:

– Estancia hospitalaria más corta
– Menos dolor
– Menor riesgo de infección
– Menor pérdida de sangre y menor necesidad de transfusión
– Mejor resultado estético
– Recuperación más rápida y retorno a las actividades habituales

Como en cualquier cirugía, estos beneficios no pueden garantizarse, ya que dependen del estado clínico de la paciente.

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