La laparoscopia es una herramienta útil para el diagnóstico de muchas enfermedades ginecológicas. Entre ellas se incluyen el embarazo ectópico, la endometriosis, las infecciones pélvicas y de los órganos ginecológicos, los quistes ováricos, los quistes paraováricos, las patologías de las trompas como su obstrucción, la hidrosálpinx y la piosálpinx, los miomas uterinos y otras.
Se realiza generalmente mediante dos pequeñas incisiones, de medio a un centímetro, en el abdomen de la mujer, a través de las cuales se lleva a cabo la intervención. Una cámara especial que se introduce por una de las incisiones proporciona una imagen aumentada y de excelente definición para el diagnóstico de posibles patologías. Por la otra incisión se introduce un instrumento endoscópico que facilita maniobras quirúrgicas de precisión.
