La liberación de adherencias que se forman en el abdomen después de intervenciones quirúrgicas o de infecciones pélvicas es preferible realizarse por vía laparoscópica siempre que sea posible.
La razón es que, tras el método laparoscópico, la reacción de los tejidos es menor y, en consecuencia, se forman menos adherencias nuevas, lo que reduce el dolor y los síntomas obstructivos del intestino.
Según la extensión de las adherencias, el procedimiento puede ser relativamente sencillo o amplio y técnicamente exigente. Por ello, en todos los casos se requiere una adecuada preparación preoperatoria de la paciente y un profundo conocimiento de la anatomía y de las técnicas laparoscópicas por parte del ginecólogo.
