En muchos casos, los cánceres ginecológicos requieren la extirpación completa de los órganos ginecológicos junto con la extracción de los ganglios linfáticos. Estas intervenciones son realizadas por ginecólogos laparoscopistas especializados, en coordinación y bajo la supervisión del equipo oncológico del hospital.
Las ventajas de la extirpación radical laparoscópica son:
- Menor pérdida de sangre durante la cirugía
- Menor reacción intraabdominal y trauma debido a la naturaleza de la cirugía laparoscópica
- La posible preservación de los plexos nerviosos de la zona que inervan la vejiga y el intestino, manteniendo su función normal y reduciendo el riesgo de atonía vesical (dificultad para orinar y necesidad de sonda)
- Alta hospitalaria al día siguiente de la intervención con retorno a las actividades normales dentro de la semana, y sobre todo,
- Gracias a todo lo anterior, se puede iniciar la quimioterapia más rápidamente que con la cirugía abierta clásica (laparotomía), obteniendo mejores resultados en la supervivencia de la paciente.
