La esterilización laparoscópica se realiza para evitar el embarazo y puede llevarse a cabo de diferentes maneras. Un método consiste en la extirpación total o parcial de la trompa de Falopio, mientras que más comúnmente se utilizan dispositivos de ligadura laparoscópica (clips), que ofrecen mayor facilidad y seguridad quirúrgica. Presenta tasas de éxito muy altas y se realiza en mujeres que han completado su familia y no desean usar anticonceptivos hormonales, un dispositivo intrauterino o preservativos.
La esterilización laparoscópica es un método muy seguro, suele durar solo unos minutos y la mujer recibe el alta el mismo día, con una mínima molestia abdominal y tres incisiones muy pequeñas de aproximadamente medio centímetro en el abdomen. Ofrece todas las ventajas de la laparoscopia frente a la cirugía abierta clásica. Si la paciente se arrepiente en el futuro y desea volver a concebir, puede realizarse una salpingoplastia, con tasas de éxito que pueden alcanzar el 85%.
